Diario de Valderrueda
Cultura leonesa como forma de vida: Mercedes G. Rojo
viernes, 23 de octubre de 2020, 23:15
ENTREVISTAS - CULTURA

Cultura leonesa como forma de vida: Mercedes G. Rojo

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Próxima la presentación de dos nuevos libros llegados de la mano de Mercedes G. Rojo, uno un trabajo antológico en torno a la figura de Concha Espina a la que ha dedicado un esfuerzo creativo de más de dos años, y el segundo una nueva entrega de su colección ilustrada bajo el título de Noche de halloween, noche de difuntos ¡uy, qué miedo” hablamos con la escritora tratando de conocerla un poco más en profundidad. 


Mercedes por Vicente Garcu00eda


A ella y a su obra, una obra que recorre muchos de los aspectos ligados al mundo literario, no en vano, a lo largo de su recorrido, lleva en torno a cuatrocientos artículos publicados en prensa escrita y digital, tanto en diarios como en prensa especializada (ha sido también coordinadora de varias revistas, la más importante la revista La Panera, durante 11 años y casi cuarenta números.); ha colaborado con sus textos en cerca de una cincuentena de publicaciones y cuenta en su haber con cinco títulos propios, tan variados como el libro de juegos Vamos juntos a jugar (todo un proyecto intergeneracional), dos libros ilustrados pertenecientes a la colección Historias y leyendas del gato maragato y sus dos poemarios Días impares (2016) y Pecado de omisión (2019), a los que pronto vendrán a unirse nuevos títulos; una producción que cuenta con poesía y narrativa que también podemos encontrar en algunos blogs específicos. Y además de todo ello una importante obra que aún duerme en el cajón a la espera de ver si supera la criba del tiempo y la evolución de la autora, entre la que se encuentra algún escarceo con el mundo teatral con obras que han sido puestas en escena por ella misma, aunque no estén oficialmente publicadas, y algún que otro guiño con el mundo novelístico.


Le hacemos una larga y jugosa entrevista que dividimos en varias partes para un mejor acercamiento a los diferentes aspectos que contemplamos en la misma.


De lunas... CUBIERTA


Desde su perspectiva literaria:


“No siempre los mejores son los que más trascendencia tienen” ¿Sigues afirmando esta sentenciosa opinión que dabas al presentar tu poemario “Días Impares”?


Desgraciadamente sí, al menos en lo inmediato, porque no a todo el mundo se le dan las mismas oportunidades de mostrar su obra y de que se le juzgue verdaderamente por la calidad que ésta pueda tener y no por quién es o qué amigos tenga. Vivimos en un mundo de influencias, de favores debidos y cobrados, de etiquetas que se ponen por aspectos ajenos a tu obra, por el influjo que puedes ejercer sobre otros  a través de los más variados intereses que las más de las veces poco o nada tienen que ver con lo que se escribe o crea y eso hace que, en repetidas ocasiones, obras muy interesantes puedan pasar desapercibidas;  porque no se te permite mostrarlas en su justa medida, porque se te ponen etiquetas que no te corresponden y que inevitablemente suponen un grave impedimento para que se llegue a ella (a tu obra) sin prejuicios previos. Claro que eso no es nuevo, ni en el panorama de la literatura en particular ni en el del arte en general. La historia está llena de ejemplos injustos y muchos tienen que ver con la creación de  las mujeres.  


Somos una tierra llena de “poetas” y literatura ¿Cómo entiendes el auge de escritores en nuestra provincia? ¿Hay calidad o es más bien cantidad?


Me gusta que pongas el énfasis en la palabra “poetas” porque soy de quienes piensan que el hecho de escribir versos no te convierte necesariamente en tal. Desde mi punto de vista, ahora mismo en León (también en otros lugares, el fenómeno no es local) hay un excesivo uso y abuso de la palabra entre la mucha gente que escribe poesía (o más bien versos), pero cuántas de esas personas llegan o han de llegar a la categoría de poetas creo que es algo que solo el poso del tiempo decidirá. En cualquier caso, creo también que falta mucha autocrítica, al tiempo que  sobra mucha autocomplacencia, por parte de los autores, no pocas veces alentada por falsos y excesivos parabienes  que hacen que en demasiadas ocasiones el hecho poético en nuestra provincia se convierta, desgraciadamente,  más en una cuestión de cantidad que de calidad. En este sentido, el auge de escritores en nuestra provincia en este momento cuenta con una doble cara: por un lado están los que de verdad se lo trabajan, los que se toman el ejercicio de la escritura totalmente en serio, muchos de ellos con una gran calidad (avalada a nivel nacional e incluso internacional en algunos casos). Por otro lado están quienes, viviendo un momento en el que se ha perdido todo pudor a mostrar lo que se hace, unido a las facilidades que actualmente existen para editar y a esa falta de autocrítica de la que antes hablaba, contribuyen a ese auge de “gente que escribe”, que tal vez acaban dando una idea errónea de la realidad literaria del momento. Desafortunadamente, esta realidad a veces puede ir en detrimento de la calidad e incluso, a la larga, en perjuicio de quienes tienen verdadera vocación, oficio y valía, que todo ello es necesario para alcanzar ese grado.  Y es que la falta de criterio a la hora de publicar todo lo que se escribe puede llegar a ser no solo contraproducente para uno mismo sino también para el resto de autores.


PORTADA GATO MARAGATO 01


En esa vorágine de escritores, o personas que escriben ¿se intenta que a través de la poesía, o de la literatura en general, perduren la cultura y la tradición leonesa?


Si te refieres a si los escritores de hoy conocen a quienes nos han precedido dentro de nuestras letras leonesas creo que aún falta mucho por leer y por conocer. Figuras como Antonio Gamoneda, como Josefina Aldecoa, Juan Carlos Mestre, Antonio Pereira,  Tomás Sánchez Santiago, por nombrar solo algunos de los grandes que ya forman parte de las referencias más universales, son bastante desconocidos más allá del hecho de su propio nombre. Suenan, se sabe tal vez de sus logros, pero se desconoce bastante su obra, lo que no quiere decir que –en caso de conocerla-  se tengan que continuar sus mismos caminos literarios.

Si más bien te refieres a si existe una escritura que beba de los temas de nuestra cultura tradicional y que con ello  lleve a planteamientos más locales que universales, pues me imagino que como en todos los lados. De todo habrá. Lo que si es cierto es que en literatura lo verdaderamente difícil es conseguir que lo propio, lo personal, se lea y se sienta como universal, más allá de la propia procedencia del lector al que llega.


¿Cómo podemos hacer para visibilizar la verdadera riqueza literaria de nuestra provincia? 


Hay plataformas literarias creadas que se supone tratan de contribuir a ello: el Ágora, Lëkolepoetique, Cuento Cuento Contigo, la programación realizada desde #Plataforma o la Red Municipal de Bibliotecas (…), aunque algunas de ellas se han visto afectadas por esta pandemia que nos trae de cabeza y, o han desaparecido o de momento tienen paralizada su actividad. Pero muchas veces da la sensación de que les falta proyección, permeabilididad entre ellas y que si no nos permiten nuestra cuota de protagonismo dejan de interesarnos, como si poco o nada pudieran ofrecernos los demás. Es como esa afirmación que se extiende entre muchos de estos escribientes que alegremente se jactan de que no leen  para no contaminar su escritura de influencias.

Por otro lado, aunque las redes contribuyen a esa visibilización me da la sensación que lo hacen sólo entre quienes están directamente implicados. Quizá hayamos dejado un poco de lado los medios tradicionales y algo que sí echo en falta es una cobertura más efectiva de los medios de comunicación que u olvidan por completo lo que está ocurriendo literariamente en nuestra provincia o ponen el acento exclusivamente donde más les interesa hacerlo, por cuestiones económicas o intereses más personales. En cualquier caso, creo que falta una presencia tanto cualitativa como cuantitativa  en la prensa de nuestro entorno.

Falta también el apoyo de los centros escolares. Es en ellos donde crecen los futuros lectores y los futuros escritores y me da la impresión de que no se aprovecha ni siquiera mínimamente el potencial literario que pueden aportar al alumnado muchas de las personas que hoy hacen literatura en nuestra provincia: llevándoles a los propios centros y potenciando actividades atractivas para ellos, pero también aprovechando los recursos que desde las distintas propuestas existentes a lo largo del año se ponen a su servicio.

En cualquier caso, creo que a unos y otros nos hace falta salir de nuestra zona de confort, del espacio donde nos sentimos arropados y alabados para conocer otras cosas y ampliar con ello nuestras perspectivas.  Es fundamental, fundamental para conocer y para crecer. Somos muy poco permeables en general, lo que en el caso de quienes escriben no quiere decir que tengamos que dejarnos influir por lo que hacen los demás; y en el caso de potenciales lectores, tampoco que tengamos que llegar a todo lo que se nos ofrece.  Pero el conocimiento es avance, es desarrollo de nuestra capacidad crítica, es selección, y si verdaderamente interesara crecer no vale de nada encerrarnos en una torre de marfil que nos mantenga aislados de lo que ocurre en el resto del mundo.


PORTADA PEDRO MATO


Sobre su quehacer cultural


Eres una de las gestoras culturales de León que más se mueve actualmente ¿crees que por ello existen sombras en tu faceta más literaria? Me explico, hay muchas personas que no conocen  tu larga trayectoria como poeta, escritora y docente, ven lo que actualmente sale en los medios, las exposiciones que organizas, los congresos y conferencias. ¿Qué destacarías de la Mercedes del pasado para que podamos comprender a la Mercedes que conocemos hoy en día?


Soy el fruto de la que siempre he sido. Ya desde mis tiempos de instituto me gustaba organizar eventos culturales y con ello continué después de terminar la carrera, convirtiendo esta faceta en mi verdadera profesión, porque siempre me ha parecido importante llevar la cultura a todos los lugares, por pequeños que sean, como una forma de crecimiento personal, de abrirnos al mundo y de convertirnos en personas con criterio.  Y esta faceta ha ido siempre de la mano de la otra, de la de creadora;  aunque es verdad que quizá la de gestora haya sido mucho más visible, desde el punto de vista de que implica a muchos más protagonistas que a una misma.  Personalmente me inicié mucho más tempranamente en la escritura que en la gestión, pero mientras que la primera es una cuestión mucho más privada, mucho más introspectiva, que siempre me costó más mostrar,  la segunda trasciende más socialmente porque, además de resultar más visible,  pone el acento en múltiples protagonistas. Sin embargo mis primeras incursiones literarias a nivel público, que fueron a través de la prensa del momento o de  publicaciones corales promovidas por importantes entidades culturales,  se hacen visibles más o menos en la misma época: artículos, poemas, incluso relatos. Solo que aquellos eran tiempos en los que no existían las redes sociales y por eso es mucho más difícil tener constancia de dichos trabajos. Por otro lado, la gestión cultural te roba mucha energía y te exige una dedicación pública que hace que a menudo relegues lo más personal a un segundo plano. No quiere decir que no esté ahí, pero se va arrinconando sin encontrar el momento adecuado para sacarlo a la luz,  quizá por lo que tiene de desnudo de una misma. En este sentido, creo que por fin he encontrado el momento de comenzar a mostrar esa faceta más personal, pero muchas veces mi implicación en temas que afectan a la obra de otros sigue oscureciendo un poco esa presencia propia e individual.

Concretando,  soy una herencia de todos los intereses y las dedicaciones de muchos años de trabajo, en los dos campos: un compendio de ambas, la escritora y la gestora (más que gestora casi me definiría como “agitadora” cultural), porque  las dos facetas forman parte de mí e, inevitablemente, una hace crecer a la otra.


PORTADA CONCHA ESPINA


Gracias a ti muchos leoneses han recuperado las obras de Concha Espina como libro de mesa, como autora que merece la pena ser leída. ¿Qué ha supuesto para ti este tiempo dedicado a ella, con sus exposiciones, antología de escritoras, etc.?


Crecimiento, nuevas ganas de conocerla aún más,  de descubrir que hay de verdad detrás de esa controversia injusta que la ha mantenido alejada de nuestro conocimiento (no hay que olvidar que, aunque cántabra, tuvo en su momento una relevancia fundamental para que nuestras tierras se conocieran más allá de nuestras fronteras nacionales, incluso) y la posibilidad de entrar en contacto con otras mujeres de la época que escribieron mucho y bien  y cuya obra también nos ha sido de alguna manera ninguneada. Conocerlas a ellas, su escritura, las dificultades por las que pasaron es una forma de conocer un poco más de nosotras mismas, de nuestra historia y las dificultades que nos hemos encontrado en el camino. Es también encontrar modelos que nos sirven de inspiración para seguir luchando por lo que creemos, de seguir creando y también dando a conocer tanto a quienes nos precedieron como a las que nos acompañan en este camino.


¿Qué dirías a quiénes aún no la han leído?


Que le den una oportunidad alejada de prejuicios marcados por circunstancias que nos son ajenas y en muchas ocasiones injustas para su obra,  de esas sombras personales con las que se la ha querido rodear. Porque su obra fue muy importante y reconocida y, aunque –como tantos otros- siguiera los parámetros de la época en la que fue concebida, tiene muchas cosas interesantes que aportarnos. 

 

¿El libro que vas a presentar este mes de octubre va por esos derroteros?


Así es, tras organizar durante el pasado año diversas actividades en torno a la conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento, un momento para celebrar y recuperarla, decidí recopilar todo el material creativo que había ido surgiendo en torno a su figura y obra en lo que fueron casi dos años de propuestas, un proceso que recorrió diversos puntos de la geografía tanto leonesa como de fuera de nuestra provincia y en el que participaron alrededor de una cincuentena de personas con sus creaciones tanto literarias como artísticas, llevando su particular visión a varios miles de espectadores de todas las edades. Me parecía un magnífico broche para culminar todo este tiempo de trabajo y una manera de aportar nuestro granito de arena para acercar a una escritora que fue muy importante también para nuestra provincia. El libro, bajo el título de “Artistas de León al rescate de Concha Espina” verá la luz en una fecha muy significativa en relación con esta escritora. Será el 15 de octubre, Día de la mujer rural, porque éstas fueron sus grandes protagonistas en muchas de sus obras. La preparación del mismo me ha llevado, además, a reactivar el blog que abrí pensando en ella, donde seguiremos compartiendo las andanzas en torno al libro pero también otros contenidos y curiosidades que nos vayan aportando otras personas interesadas en compartir aspectos para un mejor conocimiento de su figura. Creo que es algo que, en particular desde León, se le debe.  


Este año, y aunque la pandemia estuvo a punto de impedirlo, coordinaste ya un tercer homenaje a mujeres escritoras el 8 de marzo.  Concha Espina, Josefina Aldecoa, Alfonsa de la Torre ¿Cómo surgió la idea del proyecto y hacía dónde lo vas a dirigir? ¿Tendrá continuidad?


Surgió de forma totalmente casual, tomando un café el Día de las escritoras (en octubre). Pensamos que nunca hacíamos nada juntas y de ahí surgió la loca idea de convocarnos a todas para solucionarlo en torno al Día 8 de marzo. Me propuse voluntaria para organizar algo y me apoyaron. En principio iba a ser simplemente una lectura continuada de alguna obra, al estilo de lo que se hace con el Quijote en torno al Día del Libro. Y ya ves en qué derivó todo. Como no puedo mantener la boca cerrada cuando se trata de promocionar estas cosas ni impedir que mi cabeza se ponga a funcionar a toda velocidad, la cuestión fue creciendo y aquí estamos. Nos sorprendió mucho la respuesta de las compañeras, que para esta segunda convocatoria ha aumentado aún más. Y hemos contado con el apoyo de las Bibliotecas Municipales lo que ha supuesto no complicarnos con la búsqueda de un espacio para poder llevarlo a cabo y poder sacar adelante el proyecto de la antología como forma de visibilizar a tantas compañeras que escriben, unas de forma más profesional, otra de forma más aficionada, pero todas a una, eso sí, una participación en la misma que es voluntaria.

Primero fue Concha Espina por lo que de emblemático tiene para León (a través de Astorga y la Maragatería); después, Josefina Aldecoa, como una de las grandes que estas tierras ha dado; y este año Alfonsa de la Torre, una magnífica y desconocida poeta, que tuvo gran importancia en su momento… Y bueno, sí, ya estoy pensando en la siguiente. El proyecto se ha revelado como interesante ante mucha gente para esa visibilidad tan necesaria para la mujer y mientras tenga fuerzas para ello, algo que me da el apoyo de tantas compañeras, intentaré seguir adelante con el mismo. Respecto a quien será, lo haré público muy pronto, aunque sí puedo anticiparte que nos volvemos a nuestra tierra, con una mujer relacionada con las ya conocidas como “ las Sin sombrero”.


Sobre su obra


Sé que, también en octubre, vas a presentar el tercer título de la colección “Historias y leyendas del gato maragato”, en concreto Noche de halloween, noche de difuntos ¡uy, qué miedo! Son libros muy bien ilustrados que complementas con toda una amplia propuesta para indagar en la tradición popular tanto de la provincia como de otros lugares, un proyecto interactivo, podríamos decir ¿De dónde surge la idea de esta colección? ¿Hay más títulos en reserva?


Siempre he alternado mi trabajo cultural entre la población infantil y la adulta, especialmente familias y colectivos de Mayores; en ocasiones a través de proyectos intergeneracionales, como el que dio pie a mi primer libro en solitario Vamos juntos a jugar. En ese recorrido la tradición oral en torno a refranes, adivinanzas, retahilas, o los juegos de siempre, ha estado permanentemente presente junto a la narración de cuentos y leyendas como elementos capaces de mantener vivo el vínculo entre las distintas generaciones. De mi experiencia al llevar estos relatos que iban surgiendo por filandones y cuentacuentos, en los que podía observar la reacción de unos y otros, brota la idea de crear libros (casi objetos) en los que tanto la palabra como las imágenes, junto a las actividades complementarias que se proponen, puedan ser disfrutados por unos y por otros, de forma individual o colectiva y, sobre todo, por encima de la edad de los posibles lectores (incluso en mi larga experiencia como animadora a la lectura para diversas editoriales, el concepto de edad recomendable siempre ha sido para mí muy relativo). El que sale ahora mismo, nuestra tercera criatura tiene que ver con esas tradiciones que se vivían en torno al día de difuntos antes de que “el halloween americano” (que, por cierto, les llegó desde Europa) lo contaminara todo llevándolas al olvido.


En cuanto a si hay nuevos títulos en la recámara, te diré que sí; no solo  varios relatos ya escritos, que he ido probando a través de la oralidad, también algunas ideas más que llevan rondándome un tiempo por la cabeza. Y cada uno cuenta ya con sus propias propuestas complementarias, para ser publicados bajo la misma idea de colección, porque cuando La leyenda del gato maragato, la primera de las historias, vio la luz, mi planteamiento ya era el de una colección que poco a poco fuera creciendo con nuevas y diferentes propuestas.

 Además  tengo también  preparados otros textos que  abrirán otras líneas de una nueva colección; dos de ellos ya ilustrados, y un tercero en proceso; aunque para éstos habrá que buscar editor/a que se interese por el proyecto. Ahora solo falta que al editor le siga interesando el proyecto para que la ilustradora se ponga manos a la obra con esos nuevos títulos..


Sobre su último poemario “PECADO DE OMISIÓN”


Dicen que los poetas somos pasionales, viscerales, pero además de eso, algo más que  palpable en tu obra, en tus poemarios vemos una clara estructuración de ideas, que en Días impares dividías en tres partes y, esta vez, en Pecado de omisión en cuatro. ¿Cómo sueles crear, qué te impulsa a escribir?


A escribir me puede impulsar cualquier disculpa, detalles que despiertan mi atención que mueven mis sentimientos: en mi relación con la gente, en mi día a día, en el disfrute de un paisaje; situaciones reales que me llegan a través de la vida real o de las lecturas, de lo que vivo, de lo que observo y, por tanto, de lo que siento. Otras veces me pongo tarea a mí misma, me pongo retos y la obligación de escribir sobre determinados temas, para seguir trabajando, para avanzar, para crecer. En líneas generales la escritura forma parte de mi persona; es mi extensión, la forma de aclarar mis ideas, de transmitir lo que de otra manera me cuesta hacer.

En cuanto a cómo suelo crear, soy muy impulsiva en ese sentido y muy poco ortodoxa, es decir, reconozco que soy poco metódica. Me dejo llevar, tengo la mesa, los cuadernos, las carpetas, llenas de notas que van acumulándose a la espera de sentarme y darles forma: versos que esperan convertirse en poemas, frases que algún día se convertirán en relatos. A veces los textos salen prácticamente solos, como del tirón; entonces los dejo reposar un poco y luego pulo y corrijo, quito, pongo, hasta que todo está en su sitio, aparentemente perfecto porque hasta que no lo escucho en voz alta soy incapaz de darme el visto bueno definitivo. Eso y tenerlo impreso en un papel. Soy de la antigua escuela, necesito el papel físico para hacer las últimas correcciones.


¿Qué ha supuesto para ti publicar con Huerga & Fierro? ¿Ha sido fácil trabajar con ellos?


Huerga & Fierro siempre ha sido para mí una de las editoriales referentes en el país, especialmente a nivel de poesía;  que ellos nada más conocer mi anterior poemario creyeran en mí y quisieran contar conmigo para su nómina de autores ha sido todo un orgullo y una gran satisfacción. Ante su propuesta les hice llegar dos poemarios terminados y se decantaron por éste que creo que en este momento me representa mucho. Trabajar con ellos ha sido muy fácil, porque (especialmente Charo) han conectado muy bien con los textos  y yo he conectado muy bien con su línea editorial que encaja perfectamente con  la idea que yo tengo de los libros de poesía.


Pecado de omisión es tu grito particular ante las situaciones en las que quienes menos tienen son los que más sufren, en especial las mujeres y los migrantes, pero también es una reflexión sobre la huella que la enfermedad, la soledad, el abandono o el fracaso dejan en las personas que a menudo pasan por nuestro lado sin ser vistas. Está claro que Pecado de omisión es un libro visceral y con mucha fuerza. El dar grito a lo minoritario a través de los versos es complicado ¿qué buscas con ello?


No sé si exactamente estoy dando voz a lo minoritario. Realmente es lo que yo necesito denunciar y lo hago de la forma que mejor sé: escribiendo. Es mi propio grito, mi llamada de atención sobre lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y ante lo que volvemos la vista. A veces ese grito lo convierto en poema, otras veces en relato y algunas otras en artículos de opinión. Depende del momento y las circunstancias. Pero necesito liberarlo, llevo haciéndolo mucho tiempo y si ello sirve para tocarle la fibra a alguien y que nos demos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor pues bienvenido sea ¿no? Aunque no pocas veces me han acusado de que escribo de manera muy cruda y no puedes ni imaginarte de dónde proceden las mayores críticas en este sentido.


¿A qué deberíamos llegar al leer Pecado de omisión?


Como autora del mismo no me siento capacitada para decirlo, máxime porque siempre he creído que cuando un libro sale al mundo desde las manos de quien lo ha escrito, ha dejado de ser su libro para convertirse en el de quien lo está leyendo, que lo recibirá e interpretará desde su propia realidad.

En cualquier caso me conformaría con que sirviera de reflexión a cada lector frente a lo que día a día ocurre en el mundo, a veces a nuestro mismo lado, incluso a nosotros mismos; luego, los sentimientos que despierte o no ya son cosa de cada uno, porque yo misma como autora al releerlos en cada recital, en cada circunstancia, siento cosas diferentes y descubro en ellos nuevas perspectivas que no presentí cuando lo escribía.


¿Por qué una amapola en su portada? ¿Por qué esa relación intensa con el campo?


El campo, la naturaleza, es el espacio del que partimos y al que llegaremos cuando ya nada quede. Siempre he estado muy unida al mismo, al paisaje que me proporciona la soledad y el silencio necesario para escucharme a mi misma, para reflexionar sobre mis vivencias y también para crear e imaginar más libremente. De niña era mi refugio y ahora sigue siendo el lugar al que acudo cada vez que busco esos momentos para mí misma que todos necesitamos en algún momento de nuestro día. A veces con unos minutos lejos de la ciudad, de la rutina diaria, me es suficiente para ordenar mis ideas. Ni te imaginas la de obra que ha salido de esa relación.

En cuanto a la amapola, siempre me ha gustado; la imagen de mi infancia de los campos de cereal manchados de amapolas y de la flor azul de los acianos siempre me ha acompañado. Con el tiempo, al desaparecer por el tratamiento químico de los mismos parecía que me faltaba algo, que me habían robado parte de mi esencia; ahora que vuelven es como una señal, como la señal de que es imposible imponer el olvido y que los recuerdos y lo que se esconde tras de ellos acaban siempre por volver. Creo que para nuestra historia es importante. La  idea de utilizar su imagen como imagen del libro  me surgió de uno de los últimos poemas que escribí e integré en el poemario “Son hermosos los trigales”. Su amplia simbología, desde los antiguos a la más moderna entre la que podemos considerar la surgida a partir de la Primera Guerra Mundial para recordar a tantas víctimas desconocidas de ésta y la siguiente, encajaba perfectamente con las distintas partes del libro.


Este año como mente inquieta que eres estás volcada en un montón de proyectos y publicaciones, algunas de ellas se han visto frenadas por la pandemia. ¿Vas a retomar el proyecto conjunto de De lunas, mujeres, y otras historias? ¿Alguna presentación a la vista? Háblanos un poco de ese libro escrito a tres manos y publicado con Mariposa Ediciones.


Lo del montón de proyectos es algo inherente a mí, siempre me ha gustado la diversificación porque me enriquece y me anima a estar mucho más activa. Y efectivamente ha llegado el momento de retomar los proyectos que la pandemia ha frenado, especialmente porque creo que “la cultura es salud” y que está siendo castigada injustamente por las circunstancias. En cuanto a De lunas…, ya estamos retomando el proyecto entre Rosa Marina Glez-Quevedo, Noemí Montañés (mis compañeras de aventura) y yo misma. Hace apenas unos días tuvimos nuestro primer reencuentro con el público en el Café-librería Sputnik, un acto que resultó muy entrañable y enriquecedor, porque todo encuentro con el público –y en eso es algo en lo que también estamos de acuerdo las tres- te hace crecer y encontrar nuevas y diferentes perspectivas en tu obra; y para el mes de noviembre tenemos fecha cerrada con Veguellina de Órbigo; pero además preparamos gira por otros lugares en los que nos apetece mucho estar presentes y de los que esperamos poder comunicar fecha definitiva en breve.

En cuanto al libro ¡qué decir que no hayamos contado ya! Es un libro muy especial porque surgió de un reto que nos lanzó Rosa Marina y que nos ha permitido conocernos un poco mejor, tanto literaria como particularmente; aprender mucho y enfrentarnos a la humildad a la hora de crear, liberarnos de esa parte del ego que puede llegar a lastrar el acto creativo. Es el fruto de una experiencia en la que compartimos relatos de creación individual con otros tres de creación conjunta en los que cada una se ha encargado de realizar,  en cada caso, el planteamiento de uno, el nudo de otro y el desenlace de un tercero, un juego literario con el que hemos disfrutado mucho y que nos ha abierto a las diferentes perspectivas que la creación puede tener frente a un mismo referente.

Por lo demás, los relatos que en él compartimos ahondan en el imaginario femenino que queremos acercar también a los lectores masculinos, para que sepan de los sentimientos, de los miedos, de las frustraciones y los anhelos a los que diariamente nos enfrentamos las mujeres y que tantas veces se callan o se han callado ante el lastre impuesto por la sociedad. Y nos está enriqueciendo mucho lo esos mismos lectores masculinos nos aportan tras su lectura.


¿No te da miedo que tanta publicación en un mismo año sature tu mercado de lectores?


Espero que no porque son proyectos que tienen muy poco en común entre ellos. Habrá público (sé que por suerte tengo algunos seguidores fieles que leen todo lo que publico) que se interese por todas ellas, pero la mayoría se decantará por uno u otro título. En realidad, dentro del año, son tres publicaciones muy diversas; conozco casos de quienes en un mismo año presentan varios títulos dentro de una misma línea y eso sí que es agotador, aún más económicamente, para el público, pero no creo que éste sea uno de ellos. El primero de los títulos (el último al que nos hemos referido en esta entrevista) es, como acabo de decir, un libro de relatos en el que sólo soy una de las tres autoras; Artistas de León al rescate de Concha Espina, es un trabajo coral de divulgación que ofrece también la perspectiva de otra mucha gente que participa en él, aunque gran parte de la información de divulgación al respecto así como su coordinación literaria sean cosas mías; y el que me pertenece creativamente al completo (eso sí, maravillosamente acompañada en la parte plástica por Eva del Riego) Noche de halloween, noche de difuntos…, es un relato de esos para disfrutar a cualquier edad, que sigue la línea de la colección del Gato maragato, a la que pertenece, ya se sea adulto o menor, ya se lea en soledad o en compañía, enlazado con la tradición de los filandones de antaño.  Como ves, los registros son bien distintos, aunque todos ellos sirvan para complementar mi perfil como escritora.


¿Me dejo algo en el tintero? ¿Algo que quieras compartir con nuestros lectores?


Seguramente más de una cosa pues tras tantos meses de sequía cultural hay muchas citas anuales que siguen en marcha y otros proyectos que han surgido del esfuerzo diario del trabajo de creación. Pero para dar fe de ello ya están mis blogs (el que da pie a todos los demás y en el que se me puede seguir con más detalle https://entrepalerasyencinas-mercedesgrojo.blogspot.com/) y las redes sociales en las que se me puede encontrar.

Y con respecto al público lector, darle fehacientemente las gracias por haber llegado hasta aquí si es que han sido capaces de seguir esta larga entrevista hasta el final, y por supuesto también por seguir de cerca mi trabajo. De verdad, muchas gracias porque, para quien escribe, contar con la posibilidad de que se le lea es muy importante.


Y para concluir, gracias también a ti y al Diario de Valderrueda por abrirme esta ventanita ante el público lector. 


Fuente: Marina Díez Fernández

Fotografía: Mercedes G Rojo


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