Diario de Valderrueda
El seprona investiga 54 casos de envenenamiento de animales en la provincia de León
jueves, 20 de enero de 2022, 06:32
SUCESOS - ENVENENAMIENTO DE LA FAUNA

El seprona investiga 54 casos de envenenamiento de animales en la provincia de León

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Lejos de remitir, el envenenamiento de animales salvajes por el uso indiscriminado de veneno continúa siendo una terrible práctica contra el medio ambiente que todos los años se cobra un buen número de víctimas entre la fauna de Castilla y León, en especial milanos reales, águilas imperiales y buitres.




Pero los lamentables episodios que se vienen repitiendo en los cotos de caza de la Comunidad con la aparición de aves muertas sólo la punta del iceberg del problema. Los colectivos naturalistas argumentan que las dificultades para detectar a los animales envenenados hace pensar que estos datos de mortalidad reflejan sólo una pequeña parte de la que realmente se produce. Además, alertan de que el veneno afecta de forma negativa a la dinámica poblacional de las especies y puede convertirse un problema de salud pública, dado que algunas de las especies acaban entrando en la cadena trófica humana.


Luchar contra una práctica desgraciadamente arraigada en algunas zonas, se ha convertido en uno de los objetivos primordiales del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) en Castilla y León, unidad en los últimos años está intensificando sus esfuerzos para atajar esta lacra, tanto en acciones preventivas, como en la persecución de los delincuentes.


Además de las operaciones Antitox, dispositivo que se activa de forma automática cuando el Seprona detecta animales muertos y sospecha que puede tratarse de un envenenamiento, en los próximos meses esta unidad podría contar en Castilla y León con el primer 'agente' canino, un perro especializado en la detección de veneno que ahora se está adiestrando en Zamora.


El pasado año las operaciones Antitox, que incluyen autopsias a los animales muertos así como rastreos con perros especializados en las zonas donde se encontraron los cadáveres, se desarrollaron en zonas de Palencia, León, Zamora, Soria y Valladolid.


El capitán Juan Carlos Espinosa, coordinador del Seprona en Castilla y León, reconoce que a pesar de las dificultades que tienen para imputar a los responsables de estos atentados contra la fauna, este tipo de delitos se ha situado en el punto de mira del Instituto Armado y las investigaciones empiezan a dar sus frutos.


Así, el pasado verano fue imputado en León un hombre por el supuesto envenenamiento de siete buitres leonados y un alimoche que fueron localizados en el paraje conocido como ‘Fuente la Burra’ en el municipio de Crémenes (León). En las necropsias realizadas a los animales se localizaron restos sin digerir de carne de pollo en el buche de los animales, lo que llevó a determinar que sufrieron una muerte fulminante propia de la ingesta de alguna sustancia tóxica.


Tras las diligencias oportunas, los agentes del Seprona, acompañados por un perro especializado en la detección de venenos y cebos envenenados, inspeccionaron una explotación ganadera del propio municipio donde localizaron una bolsa que contenía cuerpos de pollo, así como una sustancia granulada de color azul similar al carbofurano -sustancia prohibida desde el año 2007- y que tras los análisis realizadas, concluyeron que fue el veneno causante de la muerte de los animales.


Sanciones


Desde que en el año 2001 la Junta de Castilla y León estableciera medidas cautelares para luchar contra el uso de cebos envenenados, un total de 28 cotos de caza ha sido clausurado temporalmente en la Comunidad tras la aparición de animales muertos por esta causa, y en la actualidad, según se informa desde la Consejería de Medio Ambiente, son 17 los expedientes sancionadores que están abiertos y que afectan a todas las provincias a excepción de Soria.


Afortunadamente, desde el Seprona se destaca que gracias a los dispositivos de vigilancia puestos en marcha en los últimos años, así como las operaciones policiales llevadas a cabo y a las campañas de concienciación, esta dañina práctica contra la fauna tiende a estabilizarse en Castilla y León.


Para Espinosa, además del trabajo de la Guardia Civil, que en la actualidad tiene en marcha varias investigaciones, son claves también “el cierre cautelar de los cotos por parte de la Junta y la labor de los medios de comunicación alertando de las consecuencias de esta terrible práctica”.


Por provincias, Ávila se lleva la palma con el cierre de nueve cotos: Riocabado, El Oso, Gotarrendura, Las Berlanas, Peñalba de Ávila, Pozanco, Mingorría y Santo Domingo de las Posadas, todos en el 2010, a los que en 2014 se sumó el de Cardeñosa. En Segovia se han cerrado cuatro, los de Melque de Cercos y Paradinas, en 2001, y los de Cantimpalos y Yanguas de Eresma (2009).


En Soria el cese de la actividad cinegética afectó a Miño de San Esteban y Fuentecambrón (2003) y a Ágreda y Santa María del Prado (2012), mientras que en Zamora también fueron cuatro los cotos sancionados Castropepe (2007), Bermillo de Sayago y Villar del Buey (2010) y Torres del Carrizal (2014). En Salamanca el único caso se registró en 2010 el coto de Aldeanueva de Figueroa, mientras que en Valladolid, se clausuró en 2009 el coto de La Unión de Campos y el pasado añomel de La Pedraja de Portillo. En Palencia se vieron afectados Valdecañas de Cerrato y Antigüedad (2007) y en Burgos Castrojeriz (2008) y Pampliega y Villaquiran de los Infantes (2007).


Uso de cebos


El uso de cebos envenenados fue una práctica legal en España hasta 1983, reconocida incluso en la Ley de Caza de 1879, aunque su puesta en práctica llevó al borde de la extinción a numerosas especies de aves rapaces que sólo comenzaron a recuperarse tras prohibirse su utilización. Ahora, su uso está tipificado como delito por el Código Penal, donde se establecen penas de prisión de hasta dos años.


Aunque la mayor parte de los envenenamientos están relacionados con la explotación cinegética y, según datos de la Guardia Civil, el 80 por ciento de los casos se registra en fincas dedicadas a la caza, en menor medida también hay que buscar entre los responsables de este delito a los ganaderos que pretenden acabar con los ataques que las explotaciones extensivas de ovino sufren por parte de los zorros y los lobos.


Ataque a la fauna


Según el último la WWF y SEO/BirdLife, que hace unos días presentaron el informe ‘El veneno en España (1992-2013)”, realizado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y en el que analiza los efectos del uso ilegal de cebos, Castilla y León registró 1.908 episodios de envenenamiento desde el año 1992 que ha supuesto la muerte de 4.343 animales silvestres.


El mayor número de animales envenenados corresponde al grupo de las aves rapaces, con una tercera parte. Así, de entre la fauna silvestre con mayor peso en la Comunidad, los datos son preocupantes en el caso del águila imperial. Entre 1990 y 2015 se recopiló información sobre el envenenamiento de 167 ejemplares en España, de los que 33 se hallaron en Castilla y León, repartidos entre Ávila (16), Segovia (15) y Valladolid (2).


Fuente: JL Robledo, leonoticias.com

Fotografía: archivos


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