Abre al público la Cueva de Llamazares, un tesoro geológico y la gruta más antigua de León
Abre al público la Cueva de Llamazares, un tesoro geológico y la gruta más antigua de León.
Los coraloides y la fluorescencia de sus formaciones se podrán visitar toda la Semana Santa, los fines de semana de primavera y todos los días en verano.
Abre al público la Cueva de Llamazares, situada en el municipio de Valdelugueros, uno de los más impresionantes tesoros geológicos de la Montaña Leonesa y de toda la Provincia.
La nueva temporada de visitas comenzó ayer, sus coraloides y la fluorescencia de sus formaciones podrá disfrutarse durante toda la Semana Santa, los fines de semana de primavera y todos los días en la época estival, siempre con reserva anticipada.
Se trata de una caverna de gran belleza con algunos espeleotemas curiosos como los coraloides, que comenzó a recibir visitas turísticas en el año 2016 y que, a través de guías expertos, muestra cómo se formó y qué procesos acontecen en cada uno de sus recovecos.
Desde hace dos años, varios especialistas de los laboratorios de Paleontología, Juncal Cruz, Ismael Coronado, Esperanza Fernández; y de Prehistoria, Carlos Fernández; de la Universidad de León, junto a Daniel Ballesteros, investigador en cuevas de la Universidad de Granada; y Darío Fidalgo, especialista en mamíferos fósiles del Museo Nacional de Ciencias Naturales; han desarrollado una serie de estudios que han permitido obtener algunas conclusiones.
El primer dato interesante es que se han descubierto espeleotemas, es decir, estructuras formadas por la deposición de minerales del agua, de más de 650.000 años. Esto implica que, aunque se han realizado pocas dataciones de cuevas leonesas, la de Llamazares sería más vieja que otras cavernas de la provincia de León, como es el caso de la gruta de Valporquero.
De hecho, la cueva de Llamazares se originó en el Alto Curueño incluso antes de las últimas glaciaciones que modelaron el actual paisaje de la Cordillera Cantábrica, cuando los valles no eran tan profundos como hoy en día. Por tanto, el interés científico de esta cavidad es muy elevado, ya que en ella pueden haber quedado registrados los cambios climáticos y ambientales que afectaron a la provincia de León durante el Cuaternario.
Pero el estudio de esta cueva ha mostrado que no solo destaca por su edad y su naturaleza geológica única. En su interior también se ha producido el hallazgo de un yacimiento prehistórico de especial interés para descifrar el pasado de los ecosistemas del norte de la península ibérica durante el Mesolítico (entre los 10.000 y 5.000 años antes de Cristo), así como de la relación que mantenían las poblaciones humanas con el medio natural en el que habitaban.
En esta asociación faunística se han localizado elementos esqueléticos de diversos mamíferos pequeños, reptiles y aves. También se han hallado numerosos huesos de osos y de varios ungulados, caballos o vacas, que presentan marcas de haber sido aprovechados por humanos y grandes carnívoros.
Sin duda, todo ello compone un espacio único en la Montaña Leonesa que merece ser visitado, para contemplar formaciones que en vivo sorprenden todavía más que a través del objetivo de una cámara.
Fuente: Diario de Valderrueda
Fotografía: Elena Fernández