Diario de Valderrueda
La escuela sin escuela
sábado, 8 de agosto de 2020, 07:36
OPINIÓN - EDUCACIÓN

La escuela sin escuela

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La escuela sin escuela.

Vanesa Díez (Profesora en la Montaña Leonesa): "Sustituir la escuela por un correo electrónico, un mensaje en una plataforma o un audio de whatsapp no hace sino vaciarla de contenido".


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Cuando éramos niños, todo eran urgencias e inmediateces. Queríamos las cosas ya, porque nuestra propia supervivencia así nos lo dictaba. Sin embargo, a nuestro alrededor, los adultos sonreían y nos pedían que tuviéramos paciencia (imposible), nos recordaban que había “tiempo para todo” (no nos lo creíamos) y nos insistían en que “todo llega” (parecía no llegar nunca).


Ese mismo criterio que tenemos de adultos ante las demandas de los niños y que tantas veces tuvieron ante las nuestras, sería maravilloso saber aplicarlo ahora. Porque, queridos adultos, en especial queridos adultos que algo pueden influir en esto,  todo acabará llegando. Los contenidos escolares que se han quedado a medias, se repetirán hasta la saciedad los próximos años.  Los estándares de evaluación que no apliquemos ahora, se aplicarán cuando corresponda. Las tan traídas y llevadas competencias básicas, continuarán desarrollándose no solo los próximos cursos, sino a lo largo de toda la vida de los que ahora son nuestros niños.


Sustituir la escuela por un correo electrónico, un mensaje en una plataforma o un audio de wassap no hace sino vaciarla de contenido. La escuela que repite conceptos de un libro de texto, la basada en repeticiones y actividades mecánicas, no sirve para nada. Hacedme caso, que llevo toda la vida la vida en el cole y los he visto de todos los pelajes.

Solo la escuela integradora, la que acompaña, la que no avasalla, la que permite a los niños utilizar su espacio para crecer, la que plantea retos variados para sus muy variados alumnos, solo esa escuela merece la pena. 


Llevamos un mes y medio en la escuela sin escuela. Quizá como coartada ante la opinión pública, para que se vea que trabajamos (más horas y con peores resultados que nunca) desde casa, se nos  pauta que sigamos en activo, que el curso sigue.


Las familias, sin ninguna obligación de ejercer de docentes, os habéis visto (hemos, yo también soy madre)  de repente entre trabajos de historia, sumas, problemas, partituras y dictados. No voy si quiera a entrar en  las desigualdades generadas por el acceso a los medios técnicos, las conexiones vergonzosas que tenemos en los pueblos o los pequeños pero frecuentes cortes de luz que te fastidian el envío de un vídeo después  media hora de intentar subirlo con menos de un mega.


Esta escuela sin escuela no tiene sentido. Solo el acompañamiento, el despertar la curiosidad, el ejercitar la mente unos minutos al día, la tiene. Tratar de forzar contenidos nuevos, sin los brazos de la seño, sin vernos las caras y las miradas que tanto conocemos, sin bromas que nos hagan reír a todos juntos, no sirve de mucho, de verdad.


También el lenguaje nos está pesando y lastrando como nunca: El “aprobado general” que se lee en prensa no es tal. La normativa nos dicta que la tónica general será siempre que el niño o niña promocione de curso con su grupo y que solo se “repita” en circunstancias concretas y con acuerdo del equipo docente... ¡Pero es que esa indicación no es nueva, es la de siempre, la de hace varios años!  No os asustéis, que los niños pasarán de curso porque sus maestros consideren que están preparados para hacerlo, pasarán con cambios en la programación del próximo año para retomar lo que se quedó por el camino. Que nadie quite valor a su evolución diciendo que se les “regala un aprobado general”, porque no es cierto. Y si vuestros peques necesitan quedarse un año más en el mismo curso, disfrutadlo con ellos. Habrá sido una decisión meditada mucho antes del confinamiento con todo el cariño del mundo y veréis resultados geniales desde los primeros meses. A veces parece que a los adultos se nos olvida que no todos tardamos lo mismo en aprender las mismas cosas. No es un castigo, no se lo hagáis ver así, es algo tan normal como ejercer cualquier otro derecho.   


Cuidad de ellos, cuidad de vosotros, salid lo mejor parados posible. Y sobre todo, tened paciencia, porque (esta vez sí) os prometo que todo seguirá su curso y todo llegará: hasta las restas con llevadas. 


Fuente: Vanesa Díez

Fotografía: Vanesa Díez


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1 Comentarios

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La escuela sin escuela, me atrajo el título y me gusto el contenido. Lo mismo que necesitamos ver su cara al familiar y al amigo, los peques necesitan a la seño y la seño a los peques, y así es la escuela con escuela. Vanesa, bien por tu articulo.

escrito por Pedro 11/may/20    16:43

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