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GUARDO

36 días lleva Guardo sin agua y con prohibición de su consumo

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Se cumplen 36 días desde que se aprobara el bando que prohíbe su consumo para beber y cocinar • El Ayuntamiento cree que la situación podría alargarse cuatro semanas más.


Camiones cisterna repartiendo agua en Guardo


Los primeros rayos del sol entran por la ventana. Es hora de levantarse, preparar el desayuno y vestirse para un nuevo día con las decenas de obligaciones que cada jornada conlleva. Para empezar, se han de coger dos recipientes de considerable tamaño y salir a la plaza del pueblo para llenarlos de agua para beber y cocinar durante las siguientes veinticuatro horas.



Esta rutina que bien podría asemejarse a la que tenían que afrontan los habitantes del medio rural varios siglos atrás, es la que viven desde hace algo más de un mes los vecinos de Guardo porque el agua que sale de los grifos de sus hogares y negocios está declarada por un bando no apta para el consumo de boca desde el pasado 21 de septiembre.



Un agua, la del Alto Carrión, que siempre ha gozado de buena fama por su excelente calidad y que estos días se ha visto seriamente perjudicada por las obras que se realizan en la presa de la vecina localidad de Camporredondo de Alba, en el término municipal de Velilla del Río Carrión, para reparar las fisuras y pequeñas fugas que presentaba este centenario gigante hídrico.



Un panorama que provoca un auténtico quebradero de cabeza para el Ayuntamiento guardense, que ha visto cómo los registros de turbidez de su red de depósitos se han disparado. De hecho, si lo normal es que el agua que entra en el sistema alcance los cinco UNF o UNT (Unidad Nefelométrica de Turbiedad) y se filtre hasta conseguir niveles por debajo de uno, ha habido jornadas en las que se han alcanzado picos muchísimo más elevados.



Para hacer frente a estas alteraciones, el Consistorio emplea el doble de cloro y hasta un cincuenta por ciento más de otros compuestos. Aún así los niveles distan mucho de los considerados como normales.



Este hecho ha sido puesto en conocimiento de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a través de la Mancomunidad de Aguas, organismo al que han mostrado su malestar los Ayuntamientos de la zona norte de la provincia.


«No es posible que nos tengamos que enterar por estudios propios y porque estábamos pendientes de lo que podría ocurrir en la red de abastecimiento, a raíz de las obras que se están ejecutando en Camporredondo, y que nadie nos haya dicho nada a nivel oficial de las consecuencias que podría acarrear para nuestra red de tuberías», indica el alcalde de Guardo, Juan Jesús Blanco.


Una complicada situación que se puede alargar, según las estimaciones del primer edil, cuatro semanas más, «porque aún queda una gran cantidad de limo procedente del pantano de Camporredondo en el de Compuerto, desde donde llega hasta los sistemas de distribución de los pueblos de la comarca».



Pero no todo el municipio de Guardo está afectado: los residentes en San Pedro de Cansoles e Intorcisa se abastecen con manantiales independientes, por lo que el agua en estos dos pueblos está en óptimas condiciones, al contrario que Muñeca, pedanía en la que se están viviendo los mismos problemas que en el núcleo principal.



Camiones cisterna



Para causar las menores molestias posibles a los vecinos, los operarios municipales distribuyen en camiones cisterna agua tratada procedente de Santibáñez de la Peña, a través de un circuito continuo con el que se pretende llegar a todos los rincones de la villa.

El coste del kilometraje, unos 500 euros al mes, «será subvencionado por la Diputación Provincial», según indicaron desde el Ayuntamiento montañés.

Asimismo, se hace entrega periódicamente de agua mineral a los colegios, la Guardería, el Centro de Salud y el resto de instalaciones que son utilizadas por los sectores de población más sensible: niños y ancianos.



Recursos propios para atajar el problema



Mucha mejor suerte han tenido las localidades que han podido afrontar el problema con recursos propios. Éste es el caso de Velilla del Río Carrión, donde el Ayuntamiento intervino a las pocas horas para suministrar agua a sus vecinos a través del manantial El Calderón, situado en las proximidades del casco urbano.

Allí se colocó hace unos días un generador para bombear durante las veinticuatro horas del día agua hasta el depósito, desde donde llega a todos los hogares de la localidad norteña. Además, para garantizar su correcto funcionamiento, los operarios municipales comprueban día y noche que todo marche según lo previsto.

Esta medida se prolongará hasta que se recuperen los niveles normales de turbidez en la red de abastecimiento del municipio velillense.



Fuente: Ruben Abad

Forografía: Ruben Abad

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